¿POR QUÉ LAS EMPRESAS DEBERÍAN INVERTIR AHORA EN EL DEPORTE FEMENINO?

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April 1, 2025

El deporte femenino no es solo una causa social, es una nueva economía en auge. Durante demasiado tiempo, las grandes atletas han sido eclipsadas por sus colegas masculinos, pero hoy el panorama ha cambiado. Como bien dice Karell Émard, jugadora de hockey canadiense y agente de jugadoras: «Hay que verlo como una start-up. Va a hacer falta gente que crea en nosotras, que vea el valor de esto…». Y esa inversión ya está demostrando ser altamente rentable.

Un mercado en expansión con cifras contundentes

El deporte femenino ya no es un subproducto del masculino; es un negocio viable y en crecimiento. En 2023, un estudio australiano reveló que cada dólar invertido en deporte femenino generaba un retorno de 7,29 dólares. Y las cifras de audiencia también respaldan esta tendencia: la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 atrajo a unos 2.000 millones de espectadores, demostrando el enorme interés del público. Además, la final de baloncesto femenino de la NCAA 2024 fue vista por 18,9 millones de personas, superando la audiencia de la final masculina (14,8 millones).

Este crecimiento no es casualidad. Con una mayor cobertura mediática y mejores desempeños en el terreno de juego, el deporte femenino está captando la atención de aficionados, patrocinadores y medios de comunicación. Entre 2018 y 2021, el volumen de retransmisiones de deportes femeninos creció un 50 %, según ARCOM. Las plataformas de streaming, redes sociales y televisiones han comprendido que la demanda existe y está en auge.

Inversión con impacto: igualdad de género y rentabilidad

Apoyar el deporte femenino no es solo una decisión comercial inteligente, sino también una declaración de principios. Mientras los futbolistas masculinos cuentan con recursos ilimitados para optimizar su rendimiento, muchas atletas femeninas aún enfrentan barreras económicas y logísticas. La falta de apoyo financiero en clubes y ligas limita sus oportunidades de desarrollo y crecimiento.

En un mundo donde los consumidores, especialmente los jóvenes, buscan marcas alineadas con sus valores, las empresas que invierten en el deporte femenino refuerzan su imagen de inclusión y equidad. No es coincidencia que muchas marcas líderes estén apostando fuerte por el patrocinio de equipos y deportistas femeninas: el retorno no solo es financiero, sino también reputacional.

Una estrategia comercial y social a largo plazo

La creciente popularidad de las atletas femeninas está redefiniendo las reglas del juego. Invertir en el deporte femenino ya no puede verse como un gesto filantrópico; es una estrategia comercial y social con un enorme potencial de crecimiento.

Con una audiencia fiel y en aumento, un mercado en plena expansión y el respaldo de los medios, las empresas que apuesten hoy por el deporte femenino estarán un paso adelante. No se trata solo de impulsar la igualdad, sino de aprovechar una de las oportunidades más prometedoras en la industria del deporte.